Cómo Ser Más Rentable al Valorar Más a tus Empleados

Cómo mejorar la rentabilidad de mi empresa

Los clientes son la razón por la que tu empresa o negocio es rentable. Pero sin la dedicación y el trabajo arduo de tu capital humano, no crecerá el número de los consumidores de tus productos y servicios. Es necesario que inviertas seriamente en la formación y desarrollo profesional de tus empleados. De esa manera podrás obtener el beneficio que generan los empleados felices. Tu empresa puede ser más rentable al valorar a tus empleados.

Dale Partridge, empresario y visionario de negocios, construyó una empresa multimillonaria de manera diferente a cómo se construye una empresa típica. Lo hizo a través de siete creencias fundamentales:

  1. La gente importa.
  2. La verdad gana.
  3. La transparencia libera.
  4. La autenticidad atrae.
  5. La calidad habla.
  6. La generosidad retorna.
  7. El coraje sustenta.

Todo esto se encuentra en su libro “People over Profit”” (Ed. Brilliance Corp, 2015). Miles de empresarios han puesto en práctica estos principios, obteniendo resultados positivos para su negocio.

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Dale Partridge cree que el secreto para crear una empresa sustentable es valorar la honestidad sobre el engaño, la transparencia sobre el secretismo, la autenticidad sobre la exageración y, en última instancia, a las personas por encima de las ganancias.

El mundo de los negocios está cambiando

¿Cómo mejorar la rentabilidad de mi empresa? Muchos factores contribuyen al éxito empresarial: establecer una estrategia de mercadeo sólida, desarrollar un producto o servicio comercializable y realiza procesos eficientes, entre diversas estrategias.

El capital humano de la empresa también representa el aspecto más importante en la organización. Muchos empresarios lo entienden perfectamente, y lo expresan a menudo con frases como «Nuestros empleados son nuestro activo más importante».

Sin embargo, en muchas ocasiones cuando se analiza la realidad empresarial, y se comprueba cómo son tratados los empleados por sus directivos, la autoridad que se les otorga, el nivel de confianza o el valor que tienen dentro de la organización, es evidente que ese mantra es simplemente un dicho trivial en no pocas empresas.

Depende de ti que tu capital humano se sienta a gusto en su puesto y función, para que pueda aportar la pasión de servir al cliente.

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Reconoce el valor de las personas para ser rentable

Los empleados que se sienten apreciados, valoran ese reconocimiento, y gracias a ello es más probable que vayan un paso más allá de la organización en el cumplimiento de sus objetivos. Además, son más felices en sus puestos de trabajo, con lo que es menos probable que abandonen la empresa.

Cuando los líderes no tienen en cuenta las oportunidades para conectarse con su equipo y mostrar su aprecio al capital humano, pierden la oportunidad de dar un impulso valioso a su equipo.

Cuando la fuerza de trabajo se siente apreciada y valorada, es más probable que realice un esfuerzo adicional y se convierta, por sí misma, en embajadora de la marca.

Al crear un equipo de trabajadores motivados, consigues que deseen activamente que tu negocio tenga éxito, y cosecharás los beneficios de una fuerza laboral satisfecha y, por ende, productiva.

Valora el capital humano de la empresa
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Respeta: No puedes obligar a tus empleados a cambiar su personalidad

El respeto contempla la privacidad de otras personas, su espacio físico y sus pertenencias. También la consideración de sus diferentes puntos de vista, filosofías, habilidades físicas, costumbres, creencias y personalidad individual.

Desde un principio debes reconocer que tus empleados son personas dignas de respeto.

No puedes interferir en su forma de ser, siempre que no interfieran en su desempeño productivo. Debes abstenerte de hacer bromas o comentarios negativos que degraden sus habilidades, capacidades o aspecto.

Todos merecen ser tratados sin abusos, sin importar la calidad de su trabajo. Al momento de hacer una observación sobre el desempeño de un empleado, debes hacerlo de manera tal que no afecte su dignidad como persona. Un líder se gana el respeto ofrendando respeto a los demás.

Aprende a ser accesible y vulnerable

Si te alejas del capital humano de tu empresa y les dificultas el contacto directo, les dará la impresión de que no te preocupan sus inquietudes y será poco probable que vayan más allá de lo que se espera de ellos.

Por ello, debes dedicar tiempo a cada miembro de tu equipo, independientemente de su nivel de experiencia. Si no puedes estar disponible por un período determinado, asegúrate de poner a otro miembro del equipo a cargo de esta vía de intercambio.

La honestidad como mejor política empresarial

La honestidad no es simplemente una política corporativa: es la única manera de construir una organización exitosa. Una cultura de honestidad se traduce en algo más que lugares de trabajo “felices”; hace que las empresas sean más exitosas y más rentables.

La sinceridad no se produce de forma espontánea. Las organizaciones deben animar a los empleados a ser francos ante los puestos directivos, y recompensarlos en consecuencia

Las 4 eras del comportamiento organizacional

Dale Partridge describió en su libro “People over Profit” las cuatro etapas del comportamiento organizacional: Honesto, Eficiente, Engañoso y Apologético. Considera que muchas empresas han caído en él, promoviendo una cultura de obtener ganancias por encima del cuidado de las personas.

Argumenta que la mayoría de las compañías, incluso las que ahora consideramos corruptas o deshonestas, comenzaron como buenas compañías con un enfoque dirigido a la calidad y el cuidado de los clientes.

Sugiere que es posible que una empresa se mantenga con el mismo espíritu de calidad por muchas generaciones, uno en el que las personas valoren más a las personas que al mercantilismo.

Esta es una descripción de las cuatro etapas del comportamiento corporativo según la obra de Partridge, que nos permiten comprender la prioridad de conceder valor a los empleados.

Tu empresa crece cuando valoras a empleados
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Honesto (la gente sobre la era de las ganancias)

Esta es la etapa inicial de la mayoría de las empresas en las que se concentran en la calidad, la artesanía, la autenticidad y la integridad genuinas; atributos que capturan sus valores. Rara vez las empresas comienzan con las ganancias como su principal impulsor.

Eficiente (personas y ganancias)

Durante esta etapa, la gente continúa siendo una prioridad, pero las empresas se hacen «adictas a más». Dejan de lado la calidad en aras de la rapidez, el volumen y el aumento de los márgenes de ganancia.

Engañoso (ganancias por encima de las personas)

En este etapa las ganancias se han convertido en el principal impulsor de la empresa, que corre el riesgo de ser «destruida por la codicia». Durante esta fase es común ver engaños, atajos, obsolescencia programada y despidos en aras de aumentar los beneficios.

Apologético (para muchos, donde estamos ahora)

Este es en gran medida el estado en el que se encontraron muchas empresas después del desplome del mercado durante el 2008, donde las organizaciones se vieron obligadas a reinventarse a sí mismas a través de la transparencia, la exposición de sus mentiras previas y la resurrección de sus valores.

Lo que Dale Partridge teme es que ahora estamos de vuelta al comienzo del ciclo de comportamiento organizacional, donde es posible volver a caer en prácticas poco éticas en busca de ganancias.

Partridge reclama la necesidad de que los líderes salgan de este ciclo y elijan un camino de honestidad, con un objetivo social al frente de la política empresarial.

En general el libro representa una guía para evaluar la forma de hacer lo negocios; tratar mejor a los clientes, proveedores y sobre todo a los empleados, dándole el valor que se merecen; y empoderarlos para construir una empresa que sirva bien a las personas y al mismo tiempo crear una riqueza sostenible.

Conclusión

Si confías y valoras a tus empleados, estarán más dispuestos a brindar un buen servicio a los clientes y añadir valor a tu compañía.

Ten en cuenta las buenas razones por las que valorar a sus empleados es tan importante como valorar a tus clientes.

Un gran empleado es como un trébol de cuatro hojas: es difícil de encontrar, y da fortuna a quien lo tiene.

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